daINSCRIPCIÓN ARÁBIGA EN UNA TEJA DEL AYUNTAMIENTO DE NOVALLAS

Historia de Novallas | Página principal

Contenido extraído de la Revista Turiaso VII del Centro de Estudios Turiasonenses 1987/12.GARCIA SERRANO, José Angel. Inscripción arábiga en una teja del Ayuntamiento de Novallas (Zar.), p. 275-280. INSCRIPCIONES ARABIGAS - Novallas - S. XVI


José Angel GARCIA SERRANO


Foto DPZ

En los confines de la provincia de Zaragoza, 80 Km al noroeste de la capital, se encuentra situada Novallas. Una discreta loma de 427m de altitud, frente al monte Muñegre, sirve de base al asentamiento, siendo esta una posición estratégica desde donde se domina, no sólo la pequeña cuenca fértil regada por el Queiles, sino también los cuatro núcleos poblacionales con que limita: Vierlas al sureste, Tarazona al sur, Malón al noreste y Monteagudo, o lo que es lo mismo Navarra, al norte.

El carácter fronterizo que la zona mantuvo a lo largo de los siglos, queda atestiguado por los vestigios defensivos medievales, conservándose todavía algunos decrépitos restos en Malón, Monteagudo, Vierlas y la propia Novallas, cuyo castillo, actualmente en proceso de restauración, sirvió de base arquitectónica a la casa consistorial, donde en Octubre de 1976 y como consecuencia de unas obras de mejora en el tejado, fue hallada la teja con la inscripción1.

La teja, conservada actualmente en el ayuntamiento, tiene una longitud de 46 cms.; con un grueso máximo de 2’5 cms. y mínimo de 1’2 cms.; el arco mayor mide 28 cms. disminuyendo de forma irregular (27’7 cms. a 1 1’5 cms. del arco, 26 cms. a 23 cms. y 24’6 cms. a 34’5 cms.) hasta los 20’5 cms. del arco menor, manteniendo una altura próxima a los 65 cms. Unas pequeñas marcas hacen pensar que fue fabricada con un molde construido a base de listones unos 2 cms. de ancho. La teja fue concebida para ir dispuesta con la parte cóncava hacia abajo, abrazando sus lados dos “canales”, de forma que la inscripción, en la parte convexa, quedara en el exterior.

La inscripción fue realizada con un instrumento no concebido para tal fin, posiblemente un simple palo. La escritura se puede encuadrar en el tipo “cúfico”, siendo la factura bastante buena. Su interpretación no ofrece muchos problemas:

contiene cuatro palabras, las dos primeras más claras que las otras dos: BISMO ALLAI ALRAHMAN ALRAHIM, es decir: “en el nombre de Dios, el clemente, el misericordioso”; dándose la circunstancia de que sobra, al menos aparentemente, la primera letra, un “alif’. Se trata de una invocación coránica, posiblemente copiada literalmente, empleada con profusión en el mundo islámico, como símbolo de la omnipresencia divina.


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Deberemos plantearnos pues, la razón de ser de dicha invocación en el principal edificio del pueblo:
A primera vista podría interpretarse como una frase destinada a conseguir la protección del edificio.
Quizás debamos ver en esta inscripción una reminiscencia del culto islámico en un musulmán convertido al cristianismo, que no duda en invocar a su antiguo Dios en quien sigue confiando.

Otra hipótesis que no hay que descartar, es la reutilización de que pudo ser objeto, siendo recuperada de algún otro edificio; en favor de esta última teoría cabe decir que la teja presenta restos de yeso que se extienden por los laterales, así como por la parte más estrecha, llegando a cubrir parte de las últimas letras. Aunque esto puede ser consecuencia directa de su instalación en el tejado; por otra parte no existe evidencia histórica ni arqueológica de ningún edificio morisco del cual pudiera haber sido tomada.
Lo más lógico es pensar que se trata de un último testimonio de fe, para perpetuar la presencia islámica ya sea ante la proximidad de una conversión forzosa, o ante la eminencia de la expulsión.

El tejado habría sido un lugar ideal para dejar constancia de dicha fe. En primer lugar por la aproximación espacial que supone, al menos metafóricamente, hacia la divinidad; y en segundo lugar por ser un emplazamiento lo suficientemente discreto como para asegurar su conservación.

En cuanto a la datación muy probablemente haya que situarla en el periodo comprendido entre los Reyes Católicos y Felipe II, ya que Novallas se puebla como tal a partir de 1512, tras la incorporación de Navarra al resto de España, momento en que, perdido el Status fronterizo, puede prescindir de la protección de los Jordán de Urriés, asentados en Tarazona. Por otra parte debemos considerar que siendo los moriscos2 expulsados de Novallas el 11 de Junio de 16103 es improbable una datación posterior.

 

 

 


1 Nota del Webmaster. Mi padre, Domingo Baquedano, afirma haber encontrado la teja en la parte del tejado correspondiente a lo que hoy es la biblioteca y que anteriormente fue la academia de música.
2 Esta población morisca constaría, según el censo del Marqués de Aytona (1610), de 59 fuegos.
3 Así consta en el libro parroquial vol. l, p. 16.